Una noche con Gloria Gaynor

Diciembre 2013. Wikén

GLORIA GAYNOR

Una diva de la música disco que llega a realizar un show a un casino. Una periodista-fan que le hace guardia y logra entrevistarla, para luego presenciar un show que tiene como clímax el hit radial que la elevó a la categoría de leyenda: “I will survive”. Aquí, Gloria Gaynor, la diva de carne y hueso, habla de sus momentos más difíciles, de cómo se volvió cristiana y de cómo le gusta celebrar Navidad. Todo, antes de salir a la pista a bailar.

Estoy en la habitación de Gloria Gaynor. Es un apartamento del hotel del casino Monticello, con cocina, living y una pieza. La cantante desapareció hace unos minutos para vestirse para el concierto que dará en un par de horas. En el lugar también hay una mesa de comedor con una lámpara de lágrimas, donde Stephanie, su asistente, prepara té, revisa correos y ordena varias tarjetas navideñas esparcidas sobre la mesa. Son las tarjetas que la artista les enviará a familiares y amigos para estas fiestas, y que dicen “Dios los bendiga”. Yo misma me siento bendecida.Dos horas antes figuraba en el lobby del hotel, más arreglada que para matrimonio, rezando para que me resultara esta entrevista.

Cuando me preguntaron si podía/quería entrevistar a Gloria antes del único concierto que daría en Chile, organizado por la productora Colors el sábado pasado, casi me desmayé de la emoción. ¿La reina de la onda disco? ¿La diva que canta la mejor canción de “Vete-por-donde viniste” de todos los tiempos? ¿La intérprete de “I will survive”, esa canción que he chillado en karaokes hasta quedar afónica? Obviamente dije que sí.Mientras esperaba en el lobby, apareció una mujer rubia con un moño, polerón y zapatillas, acompañada de un guardia enorme y calvo, vestido de terno, y Gloria Gaynor, completamente de negro y lentes ídem.-“¿María?”, me llama la rubia. Es Stephanie. -Sí, yes, yes -le digo en el apuro. -Come!Un segundo después voy con el guardia, Stephanie y la reina del disco en el ascensor. “Nice to meet you, Gloria”, le digo, extendiéndole la mano. Ella me sonríe con sus dientes muy blancos. Subimos hasta el sexto piso.

WE WILL SURVIVE.

Stephanie -quien conoce a Gloria desde hace 20 años y viaja con ella en sus giras, excepto durante un tiempo en el que tuvo que cuidar a su perro diabético, que necesitaba inyecciones de insulina frecuentemente, me pasa una tarjeta del libro que Gloria acaba de publicar: “We Will Survive”, con 40 historias inspiradoras de distintas personas del mundo que salieron adelante de momentos difíciles de sus vidas gracias a la canción más famosa de la cantante. -Tuvimos que hacer el libro en tres meses. Fue muy rápido. Nos ayudó la editora de Vanity Fair, Sue Carswell. Son historias de supervivencia increíbles, de África, de todas partes del globo, todas con ‘I Will Survive’ -cuenta. La propia historia de Gloria con la canción es de sobrevivencia. En 1977 ya era una artista conocida. Había empezado en los 60 cantando con la banda Soul Satisfiers, pero la canción “Never Can Say Goodbye” (1975) la catapultó a la fama como solista y al ranking Billboard. Hasta que en el año 77, durante un concierto en Nueva York, la artista se cayó en el escenario. Al día siguiente no pudo moverse del dolor. La llevaron al hospital. El diagnóstico fue una lesión en un disco lumbar que había que operar. Gloria no podía moverse de la cintura hacia abajo. Le hicieron cirugía. Estuvo cuatro meses hospitalizada y tres en rehabilitación. La prensa americana empezó a hablar de la muerte de la Reina del Disco. Mientras, Gloria rezaba y ponía todo en manos de Dios. Durante su rehabilitación recibió un llamado de su compañía disquera. Le proponían grabar un nuevo álbum. En el lado B incluirían una composición del productor Freddie Perren. Era “I Will Survive”, la canción que la convirtió en leyenda y que ha sido grabada más de 200 veces por distintos artistas, incluida Diana Ross.

Gloria sale de la pieza con una chaqueta larga y dorada, muchos anillos, pulseras con diamantes y perfectamente maquillada. Se maquilla sola para sus shows. Cuando salió del colegio, estudió cosmetología e hizo algunos cursos de negocios para dejar tranquila a su madre, que quería para su hija algo más estable que el canto. Y no ha dejado de estudiar: el año pasado, a sus 63 años, terminó psicología en vespertino. Le tomó cinco años sacar la carrera. La cantante se sienta, mira con sus ojos lánguidos y largas pestañas y me dice con voz pastosa, sexy: “Todavía siento una emoción enorme arriba del escenario. Es como organizar una fiesta, cuando la casa está como quieres, la comida está perfecta, llegan tus invitados y tú les abres la puerta”.-¿Sabe cuántas veces ha cantado “I Will Survive”?-¡No! Nunca he calculado. Pero es cosa de multiplicar: la canto desde hace 35 años, al principio haciendo 200 shows por año, ahora quizás unos 75. ¡Saca la cuenta! -dice, riéndose-. Pero no me canso de cantarla. Cada vez es única. A través de mi música quiero compartir el amor de Cristo, que es inmortal, incondicional y no cambia nunca.

CRISTIANA Y  FEMINISTA.

En el peak de su fama en 1982, Gloria se volvió cristiana. Ha grabado discos de gospel, y cuando puede, va a la iglesia cercana a su casa en New Jersey a cantar en el coro. Varias veces le han preguntado si hay alguna contradicción entre ser un ícono gay -gracias a “I Will Survive” y “I am what I am”- y ser cristiana. Ella ha respondido: “No para los ojos de Jesús”. Gloria dice ahora: -Cuando me volví cristiana supe cuál era mi misión. Antes solo pensaba que estaba hecha para cantar porque tenía buena voz. Pero sobrevivir no es solo mantenerse vivo. Es reconocer que las dificultades han venido a enseñarte, a hacerte madurar y llevarte más cerca a la clase de persona que Dios quiere que seas. Por eso debes sobrevivir. No aprendemos estas cosas porque somos un poco estúpidos: tenemos que sufrir para hacerlo.

Gloria también es un ícono de liberación femenina. Dice -entornando los ojos, coqueta- que no es feminista porque le encantan los hombres, pero que sí les dio voz a las mujeres en un mundo de hombres. -Claro que aún es un mundo masculino. Supuestamente las mujeres no estábamos hechas para liderar, sino solo para ser cuidadas por ellos. Hoy lo más difícil de ser mujer es hacer lo que tienes que hacer sin volverte masculina. Hace un tiempo creé una fragancia. El señor que la estaba haciendo me preguntó qué quería del perfume. Le dije: “Bueno, muchas veces los oponentes de las mujeres son los hombres. No estamos equipadas para derrotarlos, por lo tanto tenemos que desarmarlos. Para eso sí estamos equipadas”.Gaynor vuelve a entornar los ojos. A sus espaldas, las luces del escenario que la espera ya están encendidas. La reina Disco creció en una familia humilde en New Jersey, escuchando a Nat King Cole, Aretha Franklin y Sarah Vaughan. Su papá, que después se fue de la casa, tocaba el ukelele, la guitarra y cantaba en clubes nocturnos. Tres de sus hermanos formaron un grupo de gospel: a Gloria Fowles, -su verdadero apellido- no la dejaron cantar porque era mujer. -Las niñas no estábamos hechas para ser vistas o escuchadas. Mi mamá venía de esa misma escuela. Era una mujer fuerte que crió sola a sus hijos. Me vio cantar, pero nunca me vio triunfar: murió cuando yo tenía 25 años. Ahora quiero formar un centro para padres adolescentes en New Jersey y darles charlas sobre las distintas cosas que necesitan saber. Yo sé lo que significa crecer sin un papá -dice.

Hoy Gaynor ayuda a muchas fundaciones de distintas causas: luchas contra la diabetes, el cáncer de mama, el Alzheimer. Es generosa con su dinero. Siempre repite que no es lo más importante. -Son las relaciones humanas las que te hacen feliz, solo que mucha gente no lo sabe porque, ya te dije, somos un poco estúpidos. Pero igualmente disfruto haciendo cosas que todo el mundo hace: voy a arreglarme el pelo y las uñas, y amo ir de shopping. Me encantan las joyas, los diamantes. Y trato de regatear siempre el precio. Ese es otro placer: no darles todo mi dinero. Me gusta comprar regalos para mis amigos y mi familia, Navidad es mi época favorita del año. Ya compré casi todos los regalos, pero tengo una política personal: si no estás conmigo para Navidad, no recibes regalos. ¡No es tu cumpleaños!”.La Navidad la pasa en Londres o California con sus mejores amigas, o en su casa de New Jersey que compró en 1990 luego de vivir 20 años en un departamento. Ahí tiene un home theatre con 20 butacas reclinables y la cocina es el centro de reuniones: a Gloria le gusta cocinar para sus invitados. Su especialidad es el Chicken a la Gaynor, pollo con crema, arroz y vegetales salteados. Ahora reflexiona:-Creo que estaré cantando siempre. Quizás con menor frecuencia que antes, pasando más tiempo con mis amigos y mi familia, escribiendo más, dando más charlas, pero siempre cantando. Eso me produce alegría.Queda media hora para que la reina del disco suba al escenario de Monticello. Antes de eso, me firma su último álbum. Escribe: “Con cariño, para María, de Gloria Gaynor”. Puedo morir en paz.

UNA CANCIÓN, UN MANTRA.

Y ahí está Gloria Gaynor, en la mitad del escenario y bajo las luces incandescentes, exhibiendo un vozarrón impecable a sus 64 años, cantando uno de sus mayores hits: “I am what I am”: “Soy lo que soy y lo que soy, no necesita excusas (…) La vida no vale nada hasta que puedes gritar: soy lo que soy”. A su costado izquierdo, tres trompetistas y un organista, atrás la batería y a su derecha, tres coristas, un hombre y dos mujeres que no le hacen collera a la potencia de Gaynor. Cuando termina la canción, Gloria vuelve a hablar con su voz sensual y rasposa. “Gracias amigos. Canta conmigo. Yo también los amo”. Y sigue con “Never Can Say Goodbye”.

Bajo la brisa helada, el público despierta. En el palco, los caballeros de chaquetas de cuero levantan los dedos a lo Travolta y abajo, en la cancha, varias señoras mueven sus melenas al ritmo de la música. Dos amigos cincuentones hacen el giro disco jalándose del brazo a un costado del escenario. En la parte posterior, un grupo de jóvenes bailan mezclando la onda disco con el break dance. La artista continúa solo con hits de la época y algunos covers: “My First, My Last, My Everything”, “Killing Me Softly”, “I’ll be there”. Hasta que dice: “Ahora, un tributo a Donna Summer”. Entonces entona “Last Dance”. Y sus fanáticos se ponen de pie para bailar como si fuera fines de los 70. En la primera fila, una señora pega combitos en el aire, 1, 1, 2, 1,1, 2, como si estuviera haciendo kickboxing. Casi es medianoche y Monticello es una pista de baile. Solo falta la gran bola disco de espejos colgando desde el cielo. De pronto la música se detiene. Gloria está de pie al fondo del escenario, mirando fijamente el piso, concentrada. De pronto entona, cabizbaja aún, las primeras líneas de “I Will Survive”, que la cantante ha dicho que, más que una canción, es un mantra: “At first I was afraid, I was petrified (Al principio estaba asustada, petrificada)…”. Mientras, con una mano, dirige a la orquesta. Camina hasta el borde del escenario, levanta ambos brazos como si sacara músculos y mira hacia el horizonte, hacia el foco de luz que le llega de frente. Se larga: “Oh, now go, walk out the door, just turn around now, you are not welcome anymore … (Ahora vete, sal por esa puerta, da la vuelta, no eres bienvenido)”.La gente enloquece bailando y cantando.

Y ahí está Gloria Gaynor, en mitad del escenario, con su vozarrón impecable. Gloria que canta sin despeinarse. Gloria que no pasa de moda. Gloria diva, que como las buenas divas, no se cree ningún cuento. Esa fue mi última pregunta antes de abandonar su habitación del hotel. Si se sentía una reina, una diva. Sonriendo, me respondió: -Yo ni siquiera sé qué significa eso. “Las niñas no estábamos hechas para ser vistas o escuchadas. Mi mamá venía de esa misma escuela. Era una mujer fuerte que crió sola a sus hijos. Me vio cantar, pero nunca me vio triunfar: murió cuando yo tenía 25 años.”Mi última pregunta antes de abandonar su habitación fue si se sentía una reina, una diva. Sonriendo me respondió: -Yo ni siquiera sé qué significa eso.  3 imprescindibles para escucharla”Never can say goodbye”: Su disco debut. Se grabó en 1974 con el sello MGM y fue lanzando al año siguiente. El álbum, que trae ocho canciones, alcanzó el 25° lugar del ranking Billboard. De allí salieron tres inolvidables: “Never Can Say Goodbye”, “Reach Out, I´ll Be There” y “All I Need Is Your Sweet Lovin”.  “Love Tracks”: El sexto de su carrera. Se grabó mientras Gloria se recuperaba de un accidente y se lanzó en 1978 por el sello Polydor. El álbum, también de ocho canciones, incluye su mayor hit: “I Will Survive”, single que debido a su éxito terminó por opacar otros grandes temas del disco como “Anybody Wanna Party”.”I am Gloria Gaynor”: Es su undécimo trabajo. Editado bajo el sello Chrysalis, este disco se lanzó en 1984 con ocho canciones. Su primer tema es otro de los mayores hits en su extensa carrera: “I Am What I Am”, una canción que causó gran impacto por su letra motivadora y esperanzadora

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