Pato Laguna: “Soy bien conservador para ciertas cosas”

(La Nación Domingo, 2008)

Aunque han tratado de funarle las ganas municipales, Patricio Laguna no piensa rendirse en su carrera para ser concejal por Estación Central. Acá, Laguna candidato, habla de las ganas ocultas de muchos criticones de verse como él, de sus propias ideas conservadoras afines a la UDI y sobre sus orígenes como cualquier hijo de vecino.

Patricio Laguna es modelo y empresario. También alto, moreno, guapo y huele rico. Tiene una novia modelo y una sonrisa pep blanca por la que confiesa, se preocupa mucho. Pero ahora también, va a ser político. Al menos eso es lo que espera él: salir electo como concejal de Estación Central, a pesar de todo y de todos los que le han abucheado la candidatura por su condición de cara bonita. Por eso, cuando una señora entradita en carnes le levanta el dedo pulgar y le desea suerte en las elecciones en plena calle, Patricio Laguna se alegra y le da las gracias con entusiasmo. Patricio se tiene fe. Y no piensa dar un solo paso atrás en ésta, su carrera hacia la vida de terno y corbata.
Fue así: hace un par de meses, Patricio Laguna habló con el alcalde de Estación Central, Gustavo Hasbún (UDI). Le dijo que quería generar proyectos deportivos para la comuna y aprovechar las lindas canchas de tenis que había implementado el municipio. Desde el año pasado, iba más seguido para allá a participar en eventos solidarios y tenía una buena relación con el equipo municipal desde que organizó ahí el concurso Mister Chile. Pero en esta oportunidad, Gustavo Hasbún le contestó: “Mira, se reciben proyectos, pero si no estás metido en el sistema, es poco lo que se puede hacer”. Sin embargo, días más tarde, Hasbún lo volvió a llamar. Entonces, sentados frente a frente en el Tavelli de Vitacura, Hasbún le propuso a Laguna una idea más atrevida: postularse como concejal independiente UDI por Estación Central. Patricio lo pensó unos días. Habló con sus cercanos y preguntó opiniones. Y cuatro días antes de que se cerrara el plazo para la inscripción de candidatos, dio el sí. “Nunca lo hice por más fama ni por plata. De hecho, si me preguntas, no sé cuánto gana un concejal”.

– ¿No sabes cuánto es?
– Más o menos, pero no exactamente, pero porque no me interesa. Cuando vas creciendo, necesitas otras cosas. No todo es plata.
– ¿Y antes se te había pasado por la cabeza hacer carrera política?
– Jamás, pero me sentí muy bien de que me lo ofrecieran: significa que la gente piensa que puedo hacer un buen trabajo y ver otras cosas.
– ¿Tenías afinidad con la UDI?
– En general, la gente de la tele nunca queda mal con nadie: nadie vota ni quiere decir qué piensa, pero todos el mundo tiene sus tendencias y obviamente yo tengo las mías por ese lado.
– Dijiste que eras apolítico eso sí.
– Totalmente: si estoy en una mesa y empiezan a hablar de política, no discuto, no me interesa, no milito en ningún partido. Pero por supuesto que tengo mis pensamientos súper claros, me gustaba lo que hacía el Municipio y me acomodan las tendencias que siguen.
– ¿Estás inscrito?
– Por supuesto
– ¿Y quién te gustaría que fuera el próximo Presidente?
– Lavín me encanta, me parece un tipo súper clever, un gallo inteligente. Piñera también. Y viendo los gobiernos del último tiempo, creo que Lagos tiene un manejo increíble y que los problemas del gobierno de Bachelet han sido netamente sociales. Con la situación económica mundial se le vino todo encima. Pero ella me encanta también, es la primera Presidenta y llevarse toda esa responsabilidad, es admirable.
– ¿Qué razones crees que tuvo la UDI para amparar tu candidatura? ¿No es este afán de poner figuras mediáticas?
– Eso no solamente lo hace la UDI. Hay una gran cantidad de actores que han participado en campañas políticas y en esta oportunidad no estamos marcando la diferencia en nada. Obviamente en la UDI confían en el carisma que puedo tener, pero también creen que puedo hacer un trabajo serio.
– ¿No te metiste en esto pensando que la carrera de modelo es corta y hay que hacer otra cosa?
– Mis objetivos no van por el lado de la política y ser concejal permite seguir con mis otras actividades. Además, me parece interesante por el tema social. El modelaje tiene fecha de vencimiento y aunque la animación de discoteques me ha dado varias satisfacciones y me encanta, ya cumplí una etapa en eso. No quiero que en dos años más digan: “Éste sigue animando en discoteques”.
– Sinceramente, ¿no te da miedo que algunas señoras frescas voten por ti por lindo?
– Mucha gente vota por tincada, pero creo que es importante también sentir un cariño por el personaje por quien está votando, aparte de analizar sus capacidades. Además, seamos claros: el concejal es un fiscalizador, nadie estudia para ser concejal. Y si fuera por eso: ¿cuántos ingenieros top había en el Transantiago y dejaron la escoba? A esos los cuestionaría. Yo no tengo que probarle nada a nadie.
– Pero no me contestaste. ¿Habrá porcentaje de votantes frescas? ¿Qué crees tú?
– Sí. Puede ser, puede ser. (risas)

Corazón de laguna
– Decías que tenías un fuerte interés social, ¿de dónde te viene eso?
– Del trabajo: en farándula siempre vamos a eventos sociales y de caridad y yo siempre estoy encantado de participar. Así uno va creando un gusto por ayudar. Cuando uno va a visitar a la gente, te cuentan sus cosas, te das cuenta de que hay problemas mucho más graves que los tuyos y se te ablanda el corazón.
– ¿Qué es lo que más te ha conmovido?
– Ver a niños abandonados me mata. He visitado el pequeño Cotolengo donde mientras ves el lado trágico del tema, también te das cuenta del lado bueno: todos están felices cuando vas y el equipo de gente que está con ellos es súper apoyador.
– ¿Y en Estación Central? ¿Qué se te ha quedado más grabado?
– Hay una chica que siempre va a los eventos y me regaló un escapulario que todavía tengo bien guardadito. También me ha tocado visitar centros de la tercera edad: ahora en una semana fui a dos y nunca había comido tanto queque y torta en mi vida. Las abuelitas son muy tiernas. Eso es lo que me motiva y quería que esto fuera bajo perfil, aunque me han dado como bombo en fiesta. Este país es súper chaquetero, pero no me arrepiento. No por eso voy a echar pie atrás.
– De lo que han dicho sobre tu candidatura, ¿qué es lo que más te ha molestado?
– El otro día salió un candidato a concejal del PS en televisión mostrando unas fotos mías en un evento en la comuna de hace tiempo y dijo que yo ocupaba esa pantalla para hacerme promoción, que había cobrado y que esa plata debía devolverla. Lo que me impresiona es el resentimiento y la rabia de la gente que te cuestiona sin conocerte.
– ¿Y qué te pasa con el prejuicio de modelo igual tonto?
– Eso existe desde hace tiempo y cada vez me decepciona más. De partida, al 90% de los que te dicen cabeza de músculo, les gustaría estar como uno. Siempre andan preguntando por abajo: “Compadre, ¿qué comís?, ¿Cuántas veces vas al gimnasio?”. Además yo he estudiado, soy profesional, me gusta llevar una vida sana y hacer deportes. ¿Cuál es el problema? Eso hay que transmitirle a la gente joven. En otros países eso lo valoran. En Estados Unidos los tipos disfrutan los deportes y el gimnasio. Y eso no implica ser tonto, sino que implica darse el tiempo para llevar una vida sana.

Mino de mi barrio
– ¿Dónde creció Pato Laguna? Porque han dicho que no eres de Estación Central.
– El otro día una opinóloga dijo como ironía: “Bah, quizás Pato Laguna tiene un abuelo por Estación Central”. Y la felicito porque efectivamente lo tuve. Mi abuelo, que ya falleció, vivió muchos años allá. Y yo nací en Santiago, siempre viví con mis padres y mis dos hermanas. Vivimos cinco años en Iquique y después volvimos a La Florida y años más tarde, nos cambiamos a La Reina. Somos una familia súper normal, de clase media, de mucho esfuerzo. Pasamos algunos malos momentos económicos también: mi padre es ingeniero químico y para la crisis del 82 tuvo sus problemas. Pero salimos adelante y pudimos estudiar, ir al colegio y la universidad, aunque nunca tuvimos grandes cosas.
– ¿Y eras buen alumno?
– Estudié en el Lasalle y me iba bien. Nunca fui de puros sietes porque siempre tuve actividades anexas. El deporte para mí era importante y viajaba mucho. Estudiaba, pero no era el que andaba con los cuadernos pegados bajo el brazo.
– Eres constructor civil y trabajaste en eso.
– Sí, me encantaba, en construcción ves materializados tus proyectos. Trabajé dos años en una constructora que hacía edificios y casa de lujo. Yo estaba a cargo de las casas, unas casas maravillosas que hicieron por allá arriba. Me encantaba la pega, pero me ofrecieron entrar a La Granja y no pude decir que no.
– ¿Y cómo llegaste al modelaje?
– Siempre trabajé en la universidad. Fui mozo en el Eladio, lavaba autos por ahí, era busquilla. Entonces un día, mi polola de esa época, me dijo que me metiera a una agencia de modelos. Y yo le dije: “¿En serio? ¿Puedo?”. “Sí, igual tenís porte, puedes hacer una cosita por ahí”, dijo. Así que me saqué unas fotos que todavía tengo por ahí, que son un chiste, y las llevé a una agencia. El primer año hice un comercial por mes y olvídate, me fue excelente. Andaba como Rico Mac Pato por la universidad, invitando a todos mis amigos.
– ¿Cuál fue tu primera pega de modelo?
– Un comercial. Y el primer desfile que hice fue uno de alta costura en el Hyatt. Después quedé en el Venga Conmigo. Me acuerdo que en el primer programa bailamos como Men in Black y nos sacamos la camisa en el ex teatro Monumental frente a siete mil personas. Y yo, que todavía estaba estudiando construcción, lo único que pensaba era: “Qué van a decir mis compañeros el lunes”. Obviamente me agarraron para el chuleteo mucho rato. Pero de ahí no paré más. El Venga Conmigo lanzó a los modelos, todos querían tenernos en sus eventos, trabajaba todos los días y estudiaba.
– ¿Ahora que vas a concejal, igual te vas a preocupar de tu facha?
– Siempre, porque me hace bien. Si dejo de hacer deportes, me vuelvo loco.
– ¿Y cuando seas viejito, pelado y guatón te vas a sentir mal?
– No, pero voy a ser totalmente digno. (risas) No es de maniático: no ando todo el día preocupado, si me echo crema en la cara, es cualquier cremita de por ahí.
– ¿No eres metrosexual?
– Sí. (Risas) No, es broma. Obvio que uno pasa etapas: antes, iba al solarium y hacía otras cosas, pero ahora no. Hago deportes y ando impecable porque mi papá me enseñó a andar así.
– ¿Tu papá también es buen mozo?
– Sí. De hecho el otro día fui a reunión en Estación Central con unas señoras y una de ellas, que trabajaba en la empresa donde estuvo mi papá cuando joven, me dijo: “Yo conocí a su papá y era harto mejor que usted. Usted está excelente, pero su papá si que la cagó.” (risas)
– Otra duda: La UDI es bien conservadora. ¿Tú eres conservador?
– En algunas cosas, también soy bastante conservador: sobre la familia y el matrimonio soy súper estricto. Si me caso, me caso, separarme no, me gusta que las cosas estén bien hechas. El carrete y las drogas no me gustan. Nunca las he probado y no las acepto para nada. Mucha gente puede decir: “Cómo no va a ser liberal si sale en calzoncillos”. Pero eso no es ser liberal. Yo valoro mucho el trabajo del modelo. Hay mamás, gente que ha estudiado, otros que se pagan sus estudios con esto, y es un trabajo que requiere dedicación y profesionalismo. Así es que no denigremos a los modelos.
– ¿Tienes eslogan de campaña ya?
– No lo tengo pensado todavía. Me cargan las campañas, pero aún no lo he pensado.
– ¿No va a ser de la zunga a las urnas eso sí?
– No, ése si que no, aunque fue divertido.

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